Escrito por Tendenzias

El Rally Pekin-Dakar, historia, segunda parte

A ello contribuyo también un corresponsal del Daily Telegrah y del Corriere de la Sera, que se presento en China antes de la salida y convenció a Borghese para que la llevara en el asiento trasero de su Itala, del que se cayo en marcha en mas de una ocasión.

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Al final, tras haber sido arrestado por un camello, haberse caído desde un puente de madera que cedió, haber hecho algunos km subiendo en el Transiberiano y reconstruir una de sus llantas de madera en el taller de un tonelero ruso, el Itala de Borghese, junto a su mecánico y el periodista italiano llegaron a París con una semana de adelanto sobre el Spyker holandés, que acabo en el segundo puesto pese a conducir en Europa entradas de 24 horas, sin luces ni frenos delanteros. El Itala, con un chasis de camión, suspensiones reforzadas, neumáticos Pirelli (uno de los cuales llego a París sin un solo pinchazo), y un deposito de gasolina auxiliar de 150 litros, todavía se conserva y puede verse en un museo turines. Del resto de coches, solo el triciclo Contal no consiguieron llegar a su destino y sus pilotos fueron salvados de un muerte segura por un grupo de nómadas, en pleno desierto de Gobi, donde el coche se negó a continuar funcionando.

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A los ganadores se les entrego como recompensa una botella de champaña francés. La que aprovecho la repercusión de la carrera fue la marca Itala, una de las más importantes de la Italia de los años de la guerra, que fabricaba automóviles de carrera y de gran lujo, algunos de los cuales fueron adquiridos por la realeza.

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Tras el éxito inmediato de la carrera Pekín-París, al año siguiente se organizo otra, mas polémica, entre Nueva York y París, que atravesaba América del Norte, hasta Alaska, y, desde allí, toda la Siberia hasta Europa. Los problemas de los coches, que acabaron encallando todos en el hielo de Alaska, obligaron a los organizadores a trasladarlos en barco hasta Vladivostok. En época más cercanas se disputaron otros grandes maratones, como el Londres-México, organizado con ocasión del mundial de fútbol en el país azteca, en 1968. El Londres-Sydney, que se disputo poco después y, ya mas recientemente el París-Dakar y el París-Pekín, que buscaba recuperar, aunque a la inversa, el recorrido de ese primer gran raid de la historia del automovilismo que gano Itala de Borghese en 1907.

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