Una investigación en Estados Unidos relaciona el consumo regular de huevos con una menor probabilidad de desarrollar la enfermedad
El consumo habitual de huevos podría estar asociado a una reducción significativa del riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer en personas mayores de 65 años. Así lo concluye un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Loma Linda, que apunta a que ingerir un huevo al día durante al menos cinco días a la semana puede disminuir hasta un 27% las probabilidades de recibir este diagnóstico.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Nutrition, vuelve a poner el foco en el papel de la alimentación en la prevención del deterioro cognitivo, una cuestión cada vez más relevante en países con una población envejecida, como España.
Los huevos y su posible efecto protector sobre el cerebro
“En comparación con no comer huevos nunca, consumir al menos cinco por semana puede reducir el riesgo de Alzheimer”, explica Joan Sabaté, profesor de la Escuela de Salud Pública de la universidad y principal responsable del estudio.
Los investigadores observaron además que incluso una ingesta más moderada se relacionaba con beneficios. Comer huevos entre una y tres veces al mes se asoció con una reducción del riesgo del 17%, mientras que consumirlos entre dos y cuatro veces por semana reducía el riesgo en torno a un 20%.
Nutrientes clave para la salud cognitiva
Los autores del estudio destacan que los huevos contienen varios nutrientes considerados importantes para el funcionamiento cerebral.
Entre ellos se encuentra la colina, un compuesto esencial para la producción de acetilcolina y fosfatidilcolina, sustancias implicadas en la memoria y la comunicación entre neuronas. También aportan luteína y zeaxantina, carotenoides relacionados con un mejor rendimiento cognitivo y con la reducción del estrés oxidativo en el cerebro.
Omega-3 y fosfolípidos
Además, los huevos contienen ácidos grasos omega-3 y fosfolípidos, especialmente presentes en la yema. Según los investigadores, estos compuestos desempeñan un papel relevante en el funcionamiento de los receptores de neurotransmisores y en el mantenimiento de la estructura celular del cerebro.
En los últimos años, diversos estudios han analizado cómo determinados patrones de alimentación —como la dieta mediterránea, muy presente en España— podrían contribuir a reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Este nuevo trabajo añade evidencia sobre el posible papel beneficioso de los huevos dentro de una dieta equilibrada.
Más de 40.000 personas analizadas durante 15 años
Para llevar a cabo la investigación, el equipo científico analizó datos del denominado Adventist Health Study-2, una amplia cohorte sanitaria en Estados Unidos.
Los casos de Alzheimer fueron diagnosticados por médicos a través de registros de Medicare en una población de aproximadamente 40.000 participantes. El seguimiento medio del estudio se prolongó durante 15,3 años.
Los investigadores tuvieron en cuenta tanto el consumo visible de huevos —revueltos, cocidos o fritos— como el consumo indirecto presente en productos horneados y alimentos procesados.
Alimentación saludable y prevención
La autora principal del estudio, Jisoo Oh, subraya que los resultados respaldan la inclusión de huevos dentro de una alimentación saludable.
“La población adventista suele mantener hábitos alimentarios más saludables que la media, y queremos que las personas se centren en una salud integral, teniendo también en cuenta los beneficios potenciales de los huevos”, señaló la investigadora.
Aunque los autores recuerdan que el estudio muestra una asociación y no una relación causal directa, los resultados refuerzan la creciente importancia de los hábitos de vida y la nutrición en la prevención del deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas.

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