Miedos globales – 29/09/2021 – Opinión

Avec la réduction des risques de contagion découlant de la variante delta du coronavirus, la perspective d’une réouverture plus large de l’économie mondiale dans les mois à venir se consolide – et avec elle, à son tour, les pressions sur les prix semblent propagarse.

El riesgo de un fenómeno inflacionario más duradero ya está haciendo ruido en los mercados mundiales, que temen una alteración del entorno de tipos de interés bajos que ha prevalecido hasta ahora. Esto es lo que llevó a los mercados de valores a sufrir pérdidas significativas en varios países, incluido Brasil, el martes (28).

Los análisis más habituales de hace unas semanas consideraban que la inflación es un fenómeno sectorial de corto plazo, derivado de la desorganización de la producción y cambios en los patrones de consumo durante la pandemia, que se espera se revierta en unos meses.

Según este razonamiento, la alta inflación de este año, debido a la escasez de artículos esenciales debido a interrupciones en la fabricación, como los chips de computadora en los bienes duraderos, o un exceso de demanda ocasional, daría lugar a una desaceleración en 2022.

En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, la inflación al consumidor acumulada en 12 meses alcanzó un nivel inusual de 5,3% en agosto, pero hasta ahora prevalecía la expectativa de un retorno a la baja histórica cercana al 2% en los próximos años. Por tanto, no habría ningún cambio duradero en el modelo.

Pero hay otros elementos que oscurecen esta lectura benigna. Existe un panorama generalizado de escasez de energía en varios centros de producción de todo el mundo: la falta de gas natural en Europa y de carbón en China ha elevado los costos de producción.

READ  "Economia de Francisco" llega al Algarve

Lo mismo ocurre con los precios del petróleo, que superaron los 80 dólares el barril esta semana, incluso antes de que se consolide la recuperación mundial.

La presión por reducir las emisiones de carbono es el telón de fondo de la subida de precios de las fuentes tradicionales de producción de energía y de los metales que participarán en esta transformación.

Los crecientes costos de los insumos, incluida la mano de obra, pueden ser más persistentes si son el resultado de cambios sostenidos en los patrones establecidos de producción y comercio mundial.

El riesgo es que el repentino y profundo proceso de reorientación productiva de las últimas décadas pueda contaminar las expectativas de empresas y familias, lo que provocaría cambios de niveles en la inflación global.

Esto ya está llevando a los bancos centrales a revisar sus tasas de interés, y el caso de Brasil se ve agravado por la devaluación del real y el descrédito del gobierno.

[email protected]

Written By
More from Arturo Galvez
Europa, China y Estados Unidos: un triángulo lleno de acontecimientos
La política europea hacia China requiere un equilibrio inteligente entre el respeto...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *