La ciudad de Copenhague, Dinamarca, es ahora la más segura del mundo, según el Índice de Ciudades Seguras (SCI) de The Economist, que incluye a una mujer portuguesa en las 30 primeras posiciones.
El ranking analiza 60 destinos internacionales en base a indicadores como seguridad digital, seguridad sanitaria, infraestructura, seguridad personal y seguridad ambiental, la nueva categoría de esta edición.
Con todos estos criterios, la capital de Dinamarca obtuvo una puntuación de 82,4 sobre 100, lo que la convierte en la ciudad más segura del mundo. Toronto, Canadá, ocupa el segundo lugar con 82,2 puntos.
En tercer lugar se encuentra Singapur, la capital del país del mismo nombre, con 80,7 puntos, mientras que Sydney, Australia ocupa el cuarto lugar, con 80,1, aunque esta ciudad lidera la categoría de seguridad digital.
Pero hay una portuguesa en el top 30 de las ciudades más seguras del mundo: la capital, Lisboa, obtuvo un 70,1 sobre 100, ocupando el puesto 28 en el ranking.
A pesar de caer por debajo de la clasificación general, Lisboa obtiene una puntuación alta en otros indicadores, como la seguridad personal, donde ocupa el noveno lugar en la tabla, con 76,9 puntos.
La capital portuguesa ocupa el puesto 28 en casi todas las categorías, obteniendo 64,3 puntos en seguridad digital, 77,4 puntos en infraestructura y 74,3 puntos en seguridad ambiental.
Las únicas excepciones son la mencionada seguridad personal -categoría en la que mejor se posiciona- y la seguridad sanitaria, que la sitúa en la 49ª posición, es decir la categoría en la que se encuentra más baja.
Vea ahora el ranking completo de las 60 ciudades:

Arturo Galvez es autor en Rallymundial.net, donde se dedica a la cobertura de noticias y temas de actualidad en áreas como política, negocios, tecnología, deportes, entretenimiento y estilo de vida. Su enfoque se centra en ofrecer información clara, verificada y fácil de entender para los lectores. A través de su trabajo, busca mantener al público informado sobre los acontecimientos más relevantes del momento, priorizando la objetividad, la utilidad de los datos y la relevancia de las historias para la audiencia.

