martes, marzo 3, 2026
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El euro digital promete abaratar los pagos para el pequeño comercio, según el BCE

El proyecto del euro digital, impulsado por el Banco Central Europeo (BCE), avanza en su tramitación comunitaria con un objetivo declarado: modernizar los medios de pago en la eurozona y reducir costes para empresas y ciudadanos. Según fuentes del supervisor monetario, el pequeño comercio será uno de los principales beneficiados si la nueva moneda digital de curso legal se implanta como está previsto.

En España, donde más del 70% de las compras minoristas ya se abonan con tarjeta o medios electrónicos, el impacto podría ser significativo para miles de autónomos y pymes, desde tiendas de barrio hasta bares y peluquerías.

Menos comisiones para los comercios

En la actualidad, los establecimientos más pequeños pagan entre tres y cuatro veces más que las grandes cadenas de distribución —como Mercadona, El Corte Inglés o Amazon— por aceptar pagos con tarjeta. Las comisiones pueden alcanzar hasta el 1% del importe de cada compra, dependiendo del volumen de facturación y del acuerdo con la entidad financiera.

Con la llegada del euro digital, este esquema podría invertirse. Según el BCE y el Banco de España, los pequeños comerciantes podrían ver reducida hasta en un 50% la factura que abonan a redes como Visa y Mastercard.

El sistema actual favorece a los grandes operadores, que negocian tarifas más bajas gracias a su elevado volumen de transacciones. Para una tienda de barrio, sin embargo, cada décima de comisión cuenta en un contexto de márgenes ajustados y fuerte competencia.

Un mercado dominado por grandes redes

Los servicios de Visa y Mastercard son gratuitos para el consumidor, pero no para los comercios. En el conjunto de la Unión Europea, las tiendas —tanto físicas como online— pagan de forma agregada unos 3.750 millones de euros anuales por aceptar tarjetas de débito, según cálculos del supervisor europeo.

De esa cifra, aproximadamente el 50% corresponde a las propias redes de pago, un 25% al banco emisor de la tarjeta y el 25% restante al banco con el que opera el comercio. Plataformas como PayPal resultan todavía más costosas, con comisiones que pueden alcanzar el 4,25% por transacción.

En este contexto, el euro digital aspira a introducir mayor competencia y abaratar las operaciones, especialmente para los negocios de menor tamaño.

Regulación común en toda la eurozona

La normativa que regula el euro digital se encuentra pendiente del trámite final en el Parlamento Europeo. Una vez aprobada, fijará el importe máximo que los bancos podrán cobrar a los comercios por gestionar pagos en euros digitales, con independencia del país de la eurozona en el que operen.

Se trata de un aspecto clave para garantizar condiciones homogéneas en el mercado interior y evitar diferencias regulatorias entre Estados miembros.

Además, aunque para los ciudadanos el uso del euro digital será voluntario, los comercios estarán obligados a aceptarlo al tratarse de dinero de curso legal, al mismo nivel que los billetes y monedas.

Si el nuevo instrumento logra una adopción amplia —algo que dependerá de la confianza de los usuarios y de la facilidad tecnológica— algunas tiendas podrían incluso plantearse prescindir de las tarjetas tradicionales y operar únicamente con efectivo y euro digital.

Cómo funcionará el euro digital

El euro digital operará a través de una cartera electrónica o ‘wallet’, accesible desde la aplicación móvil del banco del usuario. Para utilizarlo, será necesario abrir una cuenta en euros digitales, ya sea directamente por Internet o a través de la entidad bancaria habitual.

A diferencia de soluciones privadas como Bizum o las tarjetas bancarias, el euro digital podrá utilizarse también sin conexión a Internet, una característica diseñada para garantizar su disponibilidad en cualquier circunstancia y equipararlo al efectivo.

Su puesta en marcha está prevista, si se cumplen los plazos actuales, para 2029.

Un cambio estructural en los medios de pago

El despliegue del euro digital podría redefinir el equilibrio actual en el mercado de pagos electrónicos en Europa. Para el pequeño comercio español, que lleva años reclamando una reducción de las comisiones bancarias, el proyecto abre la puerta a un ahorro relevante en costes operativos.

Queda por ver si la adopción por parte de consumidores y empresas será suficiente para alterar el dominio de las grandes redes internacionales. Pero, según el BCE, el euro digital nace con la vocación de convertirse en una alternativa pública, eficiente y competitiva en la economía digital europea.

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